Allá por finales del 2011 dejé de escribir en el blog.
Me he propuesto retomarlo infinidad de veces. El caso es que he llenado algunos
cuadernos, que en sí mismos son hijos del blog y que muy
bien podrían haber contribuido a que no se produjera este largo intermedio.
Desde la última aportación han transcurrido ocho
años que como en cualquier vida dan para contar muchas historias. No es que esté muy arrepentido de haber cortado el fluido narrativo. En este océano de tiempo sólo recuerdo lo más
sorpresivo o catastrófico, mientras que el día a día, los hechos anecdóticos, tan curiosos y pintorescos de la familia y de mi entorno, siento como se van
decantando en el fondo de la memoria y van quedando retazos que cuestan situarlos en la bruma del tiempo.
He leído algunas
entradas en el blog y no voy a sonrojarme por lo pretenciosas, simples o
pedantes que parezcan. Eso fue lo que escribí en su momento y al leerlas hoy
siento nostalgia y me sorprenden lo
inalteradas que quedan. De no haber hecho el blog todo ese tiempo sería una
amalgama de sensaciones perdiéndose en el limo de los años. Sé que siempre late
sobre esos recuerdos algo de inconformismo por falta de sinceridad, por escribir
en tono de ironía y querer hace de literato cuando lo que de verdad pretendía
era salvarme de llevar una vida aburrida, otorgándome el placer de emocionarme sin tener que ponerme en riesgo ni hacer ninguna
extravagancia. Recuerdo, cuando leo algún párrafo, qué me motivó, lo real e
imaginario; puedo hasta afinar sensaciones físicas que sentía al teclear en el
ordenador: el calor, la postura, el ambiente de la habitación. Y qué decir de
lo que contaba. No he olvidado ningún detalle de aquello que me inspiró: la
hora del día, las escenas, las personas… hasta la luz ¿Es posible que me
acuerde de tanto por el simple hecho de haberlo escrito y que el resto de
tiempo se esté transformando en una neblina de recuerdos ocultando un paisaje de años
donde sólo sobresalen los acontecimientos más impactantes? Nunca pensé que algo
parecido a un diario, que son un conjunto de narraciones espontáneas, pueden
estratificarse en la experiencia de una forma tan imborrable y creen un marco
para que después de tanto tiempo uno pueda evocar de manera muy precisa
hechos que estarían enterrados en el olvido.

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