viernes, 17 de noviembre de 2023

Temas de los que hablar I

 

Guerra de Marruecos  

Mi abuelo Manuel cuando hacía el servicio militar, en 1921, se vio enredado en la guerra del Rif, la que provocó el desastre de Annual con miles de bajas en el ejercito español. En una foto se ve con su batallón, risueño y feliz. No tiene pinta de estar amargado. Su madre María Aranda fue a visitarlo junto con otro vecino del pueblo que también tenía a su hijo. En 1925 obtuvo un salvoconducto y regresó sano y salvo. Quizá se debiera al amuleto que le cosieron al uniforme y llevó toda la campaña.  El amuleto aún se conserva, lo guarda un hermano. 



Me libré del servicio militar por ser padre. Antes tuve que hacer incontables gestiones, y lo logré porque demostré que “sostenía económicamente” a mi familia, cosa incierta. Si no, imagino, para que no fuera una carga más, te ibas de soldado y ya el Estado procuraba tu sustento.

 

Luis XVI

         Luis XVI llevaba un diario. Un día, después de marearse sin saber qué escribir, anotó: “Hoy, nada”.

         Vaya, así que el monarca no encontró algo interesante de lo que dar cuenta. O era simple pereza.

         Llevo varios cuadernos empezados como diarios. En las primeras hojas me esmero por relatar lo que me ha ocurrido. Cuando llevo unas cuantas páginas, y no todos los días he escrito, me ocurre lo que al monarca: “hoy, nada”.

 

María Antonieta

         Puestos ya, hablemos de María Antonieta, reina y esposa del aburrido Luis XVI.

         Dicen las crónicas que las mujeres de París se sublevaron por el precio del pan. María Antonieta aportó su solución. Si no podían comer pan por su elevado precio que comieran pasteles.

         Hace unos días compré varias tabletas de turrón para la Navidad en oferta. Faltan dos meses, y ya apenas queda.

 Comer algo dulce se ha vuelto una actividad muy conflictiva. Los remordimientos de saber que estás atentando contra tu salud chocan con el imperioso deseo de gratificación.

 

Spuntik2

Un tío mío, cazador, tenía una perra pointer llamada Laika en honor a la perra que los rusos enviaron al espacio en 1957 y así intentar adelantar a los americanos en la carrera espacial.

Mi tío, y todo el mundo, siempre creyó que Laika regresó viva de la misión. Con aquella tecnología, cosa que estaba prevista que ocurriera, la nave se desintegró. Los rusos lo mantuvieron en secreto.  

De niño miraba en una enciclopedia un dibujo de Laika asomándose por la ventanilla del sputnik2. La ilustración siempre me produjo congoja. Qué podía hacer un animal allí encerrado dando vueltas alrededor de la Tierra.

 

Inquisición

Qué habría hecho yo en el caso de ejercer como maestro en el siglo XIX cuando la Inquisición aún te podía condenar por el simple hecho de no llevar a los alumnos a misa.

Seguro que los habría llevado, no me fuera a pasar lo que le ocurrió al último ajusticiado por la Inquisición en España, un maestro, al que le añadieron otros gravámenes entre los que se señalaba que les leía “libros malos a sus discípulos” (Se referían a los publicados por la Ilustración).