Guerra de Marruecos
Mi abuelo Manuel cuando hacía el servicio militar, en 1921, se vio enredado en la guerra del Rif, la que provocó el desastre de Annual con miles de bajas en el ejercito español. En una foto se ve con su batallón, risueño y feliz. No tiene pinta de estar amargado. Su madre María Aranda fue a visitarlo junto con otro vecino del pueblo que también tenía a su hijo. En 1925 obtuvo un salvoconducto y regresó sano y salvo. Quizá se debiera al amuleto que le cosieron al uniforme y llevó toda la campaña. El amuleto aún se conserva, lo guarda un hermano.
Me libré del servicio
militar por ser padre. Antes tuve que hacer incontables gestiones, y lo logré
porque demostré que “sostenía económicamente” a mi familia, cosa incierta. Si
no, imagino, para que no fuera una carga más, te ibas de soldado y ya el
Estado procuraba tu sustento.
Luis XVI
Luis
XVI llevaba un diario. Un día, después de marearse sin saber qué escribir,
anotó: “Hoy, nada”.
Vaya,
así que el monarca no encontró algo interesante de lo que dar cuenta. O era
simple pereza.
Llevo
varios cuadernos empezados como diarios. En las primeras hojas me esmero por
relatar lo que me ha ocurrido. Cuando llevo unas cuantas páginas, y no todos
los días he escrito, me ocurre lo que al monarca: “hoy, nada”.
María Antonieta
Puestos
ya, hablemos de María Antonieta, reina y esposa del aburrido Luis XVI.
Dicen
las crónicas que las mujeres de París se sublevaron por el precio del pan. María
Antonieta aportó su solución. Si no podían comer pan por su elevado precio que
comieran pasteles.
Hace
unos días compré varias tabletas de turrón para la Navidad en oferta. Faltan
dos meses, y ya apenas queda.
Comer algo dulce se ha vuelto una actividad
muy conflictiva. Los remordimientos de saber que estás atentando contra tu
salud chocan con el imperioso deseo de gratificación.
Spuntik2
Un tío mío, cazador,
tenía una perra pointer llamada Laika en honor a la perra que los rusos
enviaron al espacio en 1957 y así intentar adelantar a los americanos en la
carrera espacial.
Mi tío, y todo el mundo,
siempre creyó que Laika regresó viva de la misión. Con aquella tecnología, cosa
que estaba prevista que ocurriera, la nave se desintegró. Los rusos lo
mantuvieron en secreto.
De niño miraba en una
enciclopedia un dibujo de Laika asomándose por la ventanilla del sputnik2. La
ilustración siempre me produjo congoja. Qué podía hacer un animal allí
encerrado dando vueltas alrededor de la Tierra.
Inquisición
Qué habría hecho yo en
el caso de ejercer como maestro en el siglo XIX cuando la Inquisición aún te
podía condenar por el simple hecho de no llevar a los alumnos a misa.
Seguro que los habría
llevado, no me fuera a pasar lo que le ocurrió al último ajusticiado por la
Inquisición en España, un maestro, al que le añadieron otros gravámenes entre
los que se señalaba que les leía “libros malos a sus discípulos” (Se referían a
los publicados por la Ilustración).


👏👏👏👏
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