miércoles, 14 de agosto de 2024

La casa y sus espíritus.

 


            Quizá sea lo menos apropiado para un cónclave de espíritus hacer la reunión a las doce de la noche vísperas de feria en el pueblo. Acordamos este momento porque cada uno anda a sus cosas. Antes me presentaré.

          Mi nombre es Salvador. Fallecí exiliado en Francia en el 1938. Estoy enterrado en el mismo cementerio en la ciudad de Colliure en Francia, donde está también el poeta Antonio Machado. Bueno, allí están mis restos. Me vine aquí a la casa de mi madre al quedar vacía porque Pura y Francisco se marcharon a Málaga para no volver. Es donde nací, me críe y de la que partí para Francia y de ahí a la eternidad. Ya lo dijo el poeta, la patria de uno es la infancia, la mía es Archidona y la casa. Después de deambular por infinidad de sitios, aquí es donde me encuentro a gusto.   

         Como entelequia o espíritu llevo una vida tranquila. Francisco y Pura ya no están con sus seres queridos. Ellos apenas se dejan ver por aquí. Del mundo físico, del material, sólo alguna que otra vez, me encuentro con sus hijos y sobrinos. Vienen a llevarse algo, traer, hacer algún arreglo o simplemente a recordar momentos. Me entretienen cuando llegan. Son ruidosos, van de un lado para otro, como si aún pretendieran encontrar el oro que se escondió cuando marchamos todos los hermanos, ya mayores, cogidos a la falda de mamá porque aquí teníamos los días contados cuando estalló la Guerra Civil.  Oro que yo sé dónde está y que alguno ha andado cerca de encontrarlo. Me entristece contemplar que los recuerdos y las añoranzas los dejan ensimismados con la mirada perdida en un objeto o espacio. Les escucho hablar consigo mismos en baja voz y suspirar.

Cuando llega la noche suelen aparecer más familiares. Deambulan por la casa. También sienten y discuten como lo hicieron en vida. La matriarca de todos sigue siendo la abuela Pura. Les gusta revivir momentos pasados. Aconseja, pelea, colabora… Pasarse todo el eviterno mano sobre mano no es lo suyo. La Gloria puede ser muy aburrida para una mujer que llevó una vida tan intensa.

Hoy han entrado el nieto de Pura con un amigo. Me han interrumpido mi descanso –jajaja- Andaba vagando de un lado a otro cuando oí abrirse la cancela. Fui tras ellos escuchando los encomios a la casa y los desagrados. Planta por planta, habitación por habitación han entrado en todas. En la que da a la calleja, donde está el cierro, al salir les he puesto una silla. “Seguro que la verán al bajar de la tercera planta.” –he pensado con ganas de pasar un rato divertido- Qué sería de la no vida que llevo si no me permite dar algunas humoradas. Además, algo tendré que contar en la próxima asamblea para la noche del catorce de agosto. Seguro que reirán la ocurrencia. Me pregunto al poner la silla, cómo de impresionables son estas criaturas.

Mientras han estado en la última planta, el amigo comenta que le encantan las vistas: la parte baja del pueblo, la vega, los montes de olivos. Le desagrada algo tan feo como los huertos solares que no dejan de crecer y están apagando los colores de las estaciones en el campo. “Es una casa portentosa, algo ruinosa, pero linda”, ha dicho. Han continuado el periplo, hasta que al bajar han visto la silla en medio obstaculizando la entrada a la habitación. Se han preguntado uno al otro quién la habían puesto, sí era por gastarse una broma. Los dos lo han negado. El misterio les lleva a solapar la creencia de que ha sido un fenómeno paranormal, obra de un espíritu. Sus rostros están algo desencajados, lástima que no sea de noche porque les iba a quitar la impavidez con un somero ruido de puerta que se cierra.

Se han marchado, impresionados. Dudan de contarlo, porque a estas alturas quién se traga una historieta de fantasmas.

Mientras, están llegando ánimas de familiares. Todos han tenido una relación con esta casa o con la gente que la habitó. Son gustosos de llegarse por estas fechas del quince de agosto: día de la Patrona la Virgen de Gracia. Quizá estemos solos. Quizá vengan los nietos de Pura y Francisco. Quizá mañana tengan más historias de fantasmas.

         


5 comentarios:

  1. Pues se pueden juntar una pila. Iré a saludarlos

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  2. Si las casas hablasen verdad, cuántas cosas podrían contarnos. A ver si llega más gente y Salvador nos desvela alguna anécdota olvidada.

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  3. A mi me ponen la silla y me da un infarto😳

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  4. Ya no voy con los hijos de Pura, ni a la esquina de la casa.
    En las reuniones de vecinos estoy de acuerdo, las doce de la noche es la hora perfecta para la reunión de espíritus🌩️🌩️

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  5. Sí, estás fechas son muy señaladas, concretamente la del 14 de Agosto para el pueblo. Me alegro que Salvador se quede con lo bueno que vivió allí.
    Me gusta el detalle de publicar la foto de vuestra casa y con la silla ja ja

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