Quizá sea lo menos apropiado para un
cónclave de espíritus hacer la reunión a las doce de la noche vísperas de feria
en el pueblo. Acordamos este momento porque cada uno anda a sus cosas. Antes me
presentaré.
Mi nombre es Salvador. Fallecí exiliado en
Francia en el 1938. Estoy enterrado en el mismo cementerio en la ciudad de Colliure
en Francia, donde está también el poeta Antonio Machado. Bueno, allí están mis
restos. Me vine aquí a la casa de mi madre al quedar vacía porque Pura y
Francisco se marcharon a Málaga para no volver. Es donde nací, me críe y de la
que partí para Francia y de ahí a la eternidad. Ya lo dijo el poeta, la patria de uno es la infancia,
la mía es Archidona y la casa. Después de deambular por infinidad de sitios,
aquí es donde me encuentro a gusto.
Como
entelequia o espíritu llevo una vida tranquila. Francisco y Pura ya no están
con sus seres queridos. Ellos apenas se dejan ver por aquí. Del mundo físico,
del material, sólo alguna que otra vez, me encuentro con sus hijos y sobrinos.
Vienen a llevarse algo, traer, hacer algún arreglo o simplemente a recordar
momentos. Me entretienen cuando llegan. Son ruidosos, van de un lado para otro,
como si aún pretendieran encontrar el oro que se escondió cuando marchamos
todos los hermanos, ya mayores, cogidos a la falda de mamá porque aquí teníamos
los días contados cuando estalló la Guerra Civil. Oro que yo sé dónde está y que alguno ha
andado cerca de encontrarlo. Me entristece contemplar que los recuerdos y las
añoranzas los dejan ensimismados con la mirada perdida en un objeto o espacio.
Les escucho hablar consigo mismos en baja voz y suspirar.
Cuando llega la noche
suelen aparecer más familiares. Deambulan por la casa. También sienten y
discuten como lo hicieron en vida. La matriarca de todos sigue siendo la abuela
Pura. Les gusta revivir momentos pasados. Aconseja, pelea, colabora… Pasarse
todo el eviterno mano sobre mano no es lo suyo. La Gloria puede ser muy aburrida
para una mujer que llevó una vida tan intensa.
Hoy han entrado el nieto de Pura con un amigo. Me han interrumpido mi descanso –jajaja- Andaba vagando
de un lado a otro cuando oí abrirse la cancela. Fui tras ellos escuchando los
encomios a la casa y los desagrados. Planta por planta, habitación por
habitación han entrado en todas. En la que da a la calleja, donde está el
cierro, al salir les he puesto una silla. “Seguro que la verán al bajar de la
tercera planta.” –he pensado con ganas de pasar un rato divertido- Qué sería de
la no vida que llevo si no me permite dar algunas humoradas. Además, algo tendré
que contar en la próxima asamblea para la noche del catorce de agosto. Seguro
que reirán la ocurrencia. Me pregunto al poner la silla, cómo de impresionables
son estas criaturas.
Mientras han estado en
la última planta, el amigo comenta que le encantan las vistas: la parte baja
del pueblo, la vega, los montes de olivos. Le desagrada algo tan feo como los
huertos solares que no dejan de crecer y están apagando los colores de las
estaciones en el campo. “Es una casa portentosa, algo ruinosa, pero linda”, ha
dicho. Han continuado el periplo, hasta que al bajar han visto la silla en
medio obstaculizando la entrada a la habitación. Se han preguntado uno al otro quién
la habían puesto, sí era por gastarse una broma. Los dos lo han negado. El
misterio les lleva a solapar la creencia de que ha sido un fenómeno paranormal,
obra de un espíritu. Sus rostros están algo desencajados, lástima que no sea de
noche porque les iba a quitar la impavidez con un somero ruido de puerta que se
cierra.
Se han marchado, impresionados.
Dudan de contarlo, porque a estas alturas quién se traga una historieta de
fantasmas.
Mientras, están llegando ánimas de familiares. Todos han tenido una relación con esta casa o con la
gente que la habitó. Son gustosos de llegarse por estas fechas del quince de
agosto: día de la Patrona la Virgen de Gracia. Quizá estemos solos. Quizá
vengan los nietos de Pura y Francisco. Quizá mañana tengan más historias de
fantasmas.

Pues se pueden juntar una pila. Iré a saludarlos
ResponderEliminarSi las casas hablasen verdad, cuántas cosas podrían contarnos. A ver si llega más gente y Salvador nos desvela alguna anécdota olvidada.
ResponderEliminarA mi me ponen la silla y me da un infarto😳
ResponderEliminarYa no voy con los hijos de Pura, ni a la esquina de la casa.
ResponderEliminarEn las reuniones de vecinos estoy de acuerdo, las doce de la noche es la hora perfecta para la reunión de espíritus🌩️🌩️
Sí, estás fechas son muy señaladas, concretamente la del 14 de Agosto para el pueblo. Me alegro que Salvador se quede con lo bueno que vivió allí.
ResponderEliminarMe gusta el detalle de publicar la foto de vuestra casa y con la silla ja ja