martes, 6 de julio de 2010

Antes de partir al pueblo

Día antes de vacaciones.

Cosas que no voy a hacer estas vacaciones:
-Leer libros de autoayuda.
-Intentar comprender mi vida.
-Explicarles a los demás qué les está ocurriendo, para eso están los libros de autoayuda.

Hace varios días, me encontré con una gran amiga a la que no veía desde hacía mucho tiempo. Me sorprendí gratamente cuando me dijo que se había curado de una enfermedad rarísima y muy peligrosa. El remedio lo había encontrado en el yoga. Increíble, le dije, si es lo que estoy haciendo. Entonces me dio un consejo que no sigo por pereza mental. Me dijo que le hablase a la parte del cuerpo enferma, en mi caso a la próstata. Que me hiciese amigo de ella, que le sonriese y notaría cómo el problema me desaparecería. Sé, viniendo de esta persona que tiene razón, así que este será una de mis actividades para este verano: dialogar con mi próstata en plan amigote. ( Espero no me esté escuchando y lo tome a mal, ahora que medio se está comportando)

Un amigo del yoga, especialista en fitoterapia, me recetó una serie de pócimas efectivas para la prostatitis. Son remedios sopesados en personas que como yo hemos acudido al urólogo y nos han sometido a todo tipo de profanaciones. Ahora tengo muy claro que creo antes en las hierbas que en la química de la industria farmacéutica. El día que entré por primera vez en la consulta del urólogo y vi una foto suya posando con un rifle sobre el cadáver de un búfalo de la pradera, lo mejor hubiera sido salir pitando. El hombre ha hecho todo lo que buenamente su experiencia le dictaba, pero no quita que las esperanzas que uno deposita superen la propia capacidad del doctor. La suerte es no haber acabado como el búfalo y otros trofeos que cuelgan en la consulta. ¿Es ético poner trofeos de caza en el recibidor de un médico? ¿Es ético que un doctor mientras te atiende tenga su atención puesta no en tus lamentaciones sino en recibir la contestación mediante fax de su inscripción en una montería? ¿Es posible que coincidan en tan corto espacio la misma necesidad humana pero en sentidos inversos: el deseo de curarse para ser feliz y la felicidad completa porque estás sano?

Algo parecido le ocurre a mi suegra. Ha pasado todo el año con nosotros reponiéndose de sus dolencias de la espalda. Por lo que tengo de experiencia y el yoga me lo ha confirmado, lo peor para las contracturas es la inmovilidad. El estarte quieto el cuerpo lo interpreta como signo de debilidad y te lo devuelve anquilosándote. Que te tienes que mover, luchar contra el apoltronamiento, es signo de vida. Mi suegra conserva en su celebro el adoctrinamiento de muchas ideas obsoletas, pero que para ella son dogmas: que estás enfermo, pues mucha cama, comida y a reponerte. Que te duele algo, te paras y a esperar que pase. La cuestión es que la pobre, deseando recuperarse para pasar un verano con sus amigas, temerosa del dolor que produce la movilidad en las contracturas, se paró, y ahora no hay quien la arranque. Así que aquí estamos, en Málaga, sin habernos ido aún al pueblo, esperando el milagro. Yo le he dicho que la cojo en brazos, pues apenas pesa, entre otras cosas que la poca masa muscular que le quedaba se ha ido al garete, y la llevo a Archidona aunque sea a cuestas.

Entre mi amiga y compañera Rosa y yo hemos corroborado los salutíferos efectos de una planta que es la panacea para todos los males que afronta la humanidad. La historia es como sigue:
Mi compañero Alonso padeció hace un tiempo unas calenturas que no había modo de quitárselas. La fiebre le subía al atardecer, desaparecía en la sombra de la noche y por la mañana la cara de mi amigo lo único que mostraba era la incertidumbre de qué los médicos no daban con lo que tenía y esperar a ver si ese día la fiebre no volvía. Después de infinidad de pruebas, y casi temiéndose algo grave, gracias al conocimiento popular y al instinto de su madre que le aconsejó que tomase un hierbas de la Sierra de la Nieves que un tío suyo, pastor, se procuraba para las calenturas; el caso es que las tomó, pues estaba ya desesperado y al tercer día resucitó. Yo, hipocondríaco por naturaleza, tomé nota, y le dije que esa hierba jamás la perdería de vista.
Transcurrieron los meses y a mi compañera Rosa le ocurre algo parecido. Se le presenta una febrícula intermitente. Los médicos le dicen lo primero que se les ocurre y le abren las puertas de la paciencia. Alonso le procuró las hierbas, y siguiendo la pauta que recomendó el pastor, a los pocos días se limpia de la fiebre. Yo, mostrando mi gran sabiduría, le pido que me dé a mí también y me las tomo sin tener fiebre. Sigo la pauta escrupulosamente y anoto los cambios que percibo en mí. Quien no diga que tengo mente de experimentador que diga que soy un inconsciente, para el caso es lo mismo.
Tampoco paro ahí, intuyo la importancia que tiene y decido ir a buscarla a la Sierra las Nieves. He realizado varias incursiones con mis compañeros de senderismo, y aquí le tengo que dar las gracias en especial a Juande y a José Antonio porque conocen cada uno de los rincones de la provincia, nombran los montes, montañas o cualquier elevación del terreno, como yo soy capaz de mentar el nombre de todas las mujeres que han significado algo en mi vida. Y gracias a ellos he dado con pequeños prados donde crece la bendita hierba. Hablando con un pastor que nos encontramos en la sierra, me dijo que la conocía, que no sabía si las personas la tomaban o no, pero que a las cabras les encantaba, que se la comían como si fuese una golosina. “Y si las cabras la comen es porque es buena, una cabra no se come nada que le siente mal”, afirmó, “salvo un hongo que crece en los pinsapos durante unos veinte días, y que las deja fulminadas”. Ah, que interesante el mundo animal, vegetal y los modos de vida ancestrales. Resulta que el pinsapo desarrolla un hongo que mata a nuestras queridas cabras, degustadoras de el exquisito bocado llamado planta del pastor, … cuyas propiedades sanadoras aún no han caído en manos de la codiciosa industria farmacéutica, o eso creía yo hasta que le mostré las fotos de la planta al amigo del yoga experto en fitoterapia y me contó la historia de la planta cuyos principios extrae un laboratorio, es más, no conforme, me narró la vida del fundador del laboratorio, a qué se dedicaba… y me dejó impresionado. “Se prescribe, en especial, para limpiar el hígado”, me dijo. Sin desmerecer su profesional opinión, creo que tiene más propiedades, entre las que destacaría: energizante, euforizante y optimizante; pues así es como me he sentido. Y no es de extrañar, porque hay algo mejor que tener un hígado limpio para sentirse bien. No le damos la importancia que tiene este órgano, en general, los occidentales solo le damos importancia al aspecto externo porque creemos que estando bien por fuera por dentro andamos de maravilla y es una supina equivocación. Una buena limpieza de hígado te pone a cien porque seguro que un hígado “sucio” está detrás de innumerables padecimientos que creemos curar acudiendo a la farmacia cada dos por tres.
Jugando un poco con la imaginación ya me veía yendo a la Sierra de las Nieves en septiembre, de noche y con luna llena, que es según Alonso cuando le ha dicho su tío que hay que recogerla para que conserve todas sus propiedades, para poder repartirla a quien padeciese alguna dolencia. Oh, que altruista me he vuelto desde que practico yoga.

He conocido una persona muy interesante en el yoga, bueno para ser sincero, he conocido a varias. Hay una muy especial, es italiana, de la Toscana y tiene nombre de flor, de una flor que aparece en primavera en los prados y que los enamorados deshojan.
Lo que más me llama la atención es su modo de vida. Está aquí en España, en Málaga, para aprender español junto con su pareja. Meses antes estuvo en Vietnam y España le sirve de puente para marcharse a Argentina. Yo que este verano iré a las playas de Tarragona de vacaciones, no tengo más remedio que quedarme sorprendido de lo pequeño que se le queda el mundo a unos y lo excesivamente grande que lo observamos otros. A mí la Toscana sólo me trae el recuerdo de varias películas que he visto con un transfondo de enamoramiento y la música de la película “La vida es bella”. Mi amiga me ha mostrado fotos y el paisaje se asemeja a zonas de Andalucía en la época previa a que los campos los achicharre el sol. Para confraternizar con ella le he dicho que los españoles amamos Italia, que los italianos nos caen muy bien y que sólo hay una nación a la que odiamos en el mundo: Francia.
Mi primo Gaspar dice que como en Archidona no se vive en ningún lugar del mundo, y es cierto para alguien cuyos confines terminan en Burgos y matando perdices.

Mi amigo Joaquín vuelve este verano a irse a un monasterio. Varios veranos seguidos nos estuvimos yendo juntos y las experiencias son inolvidables. No hay nada como levantarte a las seis de la mañana, maitines, y escuchar a lo monjes del monasterio de Leire cantar en gregoriano. Comer en el refectorio oyendo a un monje leer una especie de reglamento de la orden que dice cosas como que cuando una familia deja a su hijo en la orden la parte de su herencia que le corresponde también se queda allí.

Esta tarde tenemos previsto el éxodo para Archidona. Mi suegra está más conformada a subirse y marcharse. Le pedí que aplicase la técnica del pensamiento opuesto, muy práctica para estos casos. Consiste en pedirle a la persona negativa en cuestión que cada vez que le asalte un pensamiento piense en el contrario de forma positiva y lo diga en voz alta; desde entonces mi suegra no deja de decir que se siente mejor, que los dolores le están remitiendo y que está deseando regresar a su ruinosa casa.

2 comentarios:

  1. El lenguaje se hace fresco, la expresión clara, hay literatura de callidad y apreciaciones de tres a cuartillo.
    Las "yerbas" son buenas para todo. Siempre que estés sano como una pera. Busca propiedades del "Te verde" y seguro que te pasarás toda la vida bebiendo ese brebaje. (Sigo sin poder admirar la cultura hindú. Mueren pronto, explotados, desdentados, avejentados y hartos de te verde).
    La cerveza está hecha de cebada y el vino de uva. Son también hierbas. Aunque ménos beneficiosos que el té verde, me dan la oportunidad de encontrarme con los amigos.
    El monacato ha caído en tus manos y ha sido fulminado. Es el más sutil ataque a la institución desde San Benito. ¿Quién crees que conservó toda la cultura occidental?. ¿Qué sería de la Europa moderna sin la aportación de la institución?.
    De todos modos seguiré subiendo a Archidona para hablar contigo, porque tienes la gracia de convertir la conversación en obra de arte.
    Yo también soy un admirador de las bellas italianas. Aunque estoy en proceso de ampliar mi admiración al resto del orbe.
    Dirá Dios cuando me recoja y me juzgue: ¡Cuánto amó a mis hijas! (De todos modos que sea cuanto más tarde mejor).

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  2. He leido esto minutos antes de salir de Paris, siento que algunos se consideren enemigos de este maravilloso y exquisito adem'as de elegante Pais. Muy acertado los comentarios de Ardino. Besos

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