Han transcurrido cinco años desde que tuve
aquel encuentro en el desabrido bar. Me
fui del apartamento y se lo dejé todo. Mi vida había cambiado de manera
radical. Claudia y Paloma no se esperaban que fuese tan fácil, se instalaron y
arrinconaron mis escasas pertenencias hasta que las arrojaron a la basura.
Todo
empezó cuando llegó la noche y decidí dar un paseo por el parque. No había
forma de dormir. El termómetro marcaba treinta grados. El terral de Málaga que
enajena las conciencias nublaba el razonamiento. Mi ánimo cambiaba a un ritmo
de metrónomo: animoso, hundido, desesperado. Perdía la esperanza de tener
fuerza para enfrentarme a Claudia y liberar a Paloma de su nocivo influjo.
Porque una cosa si tenía clara o medio clara; o era lo que me reconfortaba: que
Paloma estaba secuestrada emocionalmente.
No estaba para seguir lo
ocurrido durante el día y que los noticiarios se habían hecho eco. Un objeto
desconocido había estado surcando el firmamento. Mirar al cielo a plena luz incandescente
no era de agrado, por lo que nadie hizo una observación puntual de qué era y se
dejaban llevar por las noticias que bailaban entre un meteoro o artefacto espacial
en desuso con trayectoria imprevisible. ¿Qué otra cosa podía ser? Tal como hizo
su aparición, desapareció sin dejar rastro. Los más ufanos hablaban de ovni porque
aún queda gente que cree en la vida extraterrestre. Referían haber visto una
nave rojiza semejante a un bidón con un extremo encendido como un cigarro. El
sentido común se imponía a los que decían semejante disparate y se les dejaba
por fantasiosos delirios víctimas de la cuarta ola de calor que padecíamos.
Salí
a despejarme al parque. Caminaba ofuscado. La noche insoportable de calor, con
una humedad pegajosa, que te hacía transpirar como si estuvieses corriendo, hizo
que fuera buscando las umbrías, apartándome de los senderos. De vez en cuando
me cruzaba con una pareja, un grupo de muchachos o alguien solitario que
paseaba un perro. Eran más bien espectros que resoplaban. Mis pensamientos
embadurnados de un fiero coraje iban desde las finas venganzas a las más
groseras contra Claudia. La mente saltaba como un mono irritado. Caminaba con
la sensación que da la seguridad de estar en un paraje urbano que tenía más que
visto. Podía marchar con los ojos tapados y saber en qué lugar me encontraba. Los árboles fueron cambiando de aspecto como
salidos de una novela gótica. Bajo el efecto de la oscuridad espesándose fui adentrándome
por un camino desconocido que se abría como una novedad en aquel paisaje
trillado. La única referencia eran voces cada vez más lejanas de gente.
Estaba
seguro que no alucinaba. Acaso un camión con las luces encendidas, qué hacía
allí en mitad de la noche y en la espesura. A medida que me acercaba entendí
que aquello no era normal. Un silencio brusco. Unas luces ámbar a las que me
dirigía y que se apagaron. Mis pasos se hicieron cada vez más lentos. Era como
si de golpe la gravedad de la tierra hubiese cambiado y me impidiera caminar.
Una
puerta se abrió. La luz a sus espaldas que salía del compartimento me impedía
verle el rostro. La forma era de un ser normal, quizá con los brazos y las
piernas más largas. La cabeza… Del resto ya no me acuerdo.
Pues
sí. Hasta la fecha lo he guardado en secreto. Estáis en lo cierto. Fui
abducido por los extraterrestres. Algo me tuvieron que hacer en aquella nave
porque cuando desperté en mi cama era otro. Tenía la piel más joven, la mirada
profunda, fuerza, ímpetu. La vida me iba a cambiar completamente porque era
capaz. Ahora soy rico, atractivo y triunfo. Pude decir al día siguiente: adiós
Paloma.
Debería
continuar.

No sé si debes continuar con la historia, por supuesto con haberla dejado SI. Enemigo que huye puente de plata. Ahora a por otra etapa, con sus altibajos, pero diferente. Hay que ser optimista, gracias a Dios el futuro lo desconocemos.
ResponderEliminarLo mismo era el camión de la basura…. Inma
ResponderEliminarYa era hora que le ocurriese algo bueno a este señor. Espero que no tenga altibajos aunque no me termino de creer que la haya olvidado.😉
ResponderEliminarEstabas bajo los efectos de un hambre canina. Desfallecías y veías alucinaciones. Propio de los desgraciados desnutridos. Es mucho tiempo de ayuno obligatorio. Un buen bocadillo de atún en aceite y una buena tajada de sandía, te harán recobrar la lucidez. No te creas lo de los extraterrestres, las soluciones no vienen ni de los cielos ni de los infiernos.
ResponderEliminarJosé si vuelves a tener encuentros con estraterretres, háblale de tu amigo para ponerse fuerte como tú.
ResponderEliminarQue la vida son dos días y ya solo nos queda uno.
Saluda a paloma!!!
José, si tienes otro encuentro con estraterretres, dile que tu amigo quiere ponerse fuerte como tú.
ResponderEliminarSi ves a paloma dale las gracias !!!